Te amo...

No sé que es lo que tienes que necesito tocarte, sentirte, acariciarte, mirarte, abrazarte...

Tienes una melodía para cada momento, para cada situación. Consigo expresar a tu lado cosas que de otra manera me sería imposible.

Sacas lo mejor y lo peor de mi. Desde la más tierna de las dulzuras hasta el más poderoso sentimiento de rabia y fuerza.

Jamás te has callado ante nadie ni has permitido que nadie te silencie. Eso es cualidad sólo atribuida a los dioses.

Con tu canto has enamorado, has hecho reir, bailar, saltar, recordar, protestar, sincerar personas... Eres lo más increible que tengo en mi vida.

Saliste de las manos de un artesano que equipó de amor, rabia y coraje. Todo a partes iguales. Como toda buena hija, naciste del amor.

Tu única misión en este mundo es hacer feliz al que está a tu lado. Y lo consigues, lo consigues con creces. Es admirable.

Realmente, debo confesarte que mi vida no podría llamarse vida si no te hubiera conocido.



Te amo, guitarra mía...

Padre Anchoa

Comentarios

Entradas populares de este blog

Querido yo

Te quiero a ti...

El Mundo gira...